En Chile, 25 mil de toneladas de plástico terminan en el mar cada año, según el estudio “entradas de residuos de plástico de la tierra al océano”, de la Universidad de Georgia. El daño es letal: las especies marinas se estrangulan con ellas o las ingieren hasta obstruir el funcionamiento de su organismo. A nivel mundial, el 90% de las aves marinas ha ingerido plástico y se calcula que para el año 2050 el porcentaje aumentará a 99%.

El primer paso para reciclar el plástico es lavarlo. Este paso es muy importante porque en la mayoría de los puntos limpios no reciclan envases que tengan residuos. Después hay que secarlo, separarlo según el tipo de plástico al que corresponda y llevarlo a un punto limpio o de segregación. Ahí se depositan en distintos contenedores, se compactan y son llevados a una planta de reciclaje, donde se pica muy chico, se vuelve a lavar, se derrite y se compacta para convertirlo en una pequeña mostacilla de plástico llamada pelet. Esos pelet son vendidos a empresas, que los utilizan para crear nuevos empaques de plástico.